REDONDEZ
Construyeron la muralla
poco a poco:
piedra a piedra.
Y, sin embargo, parece
como si los pueblos bárbaros
estuvieran lejos de aquí
esta tarde tranquila.
Lo ves de este modo,
y solicitas cierta comprensión.
Aquí dejamos este humilde legado: sus miradas variadas, el viento de sus carreras, la paz de una caricia, sus cortos e insistentes vuelos…
Aquí queda una imagen o unos versos para que, si pudieras, vieses en ello pétalos blancos del almendro en flor, vencejos hábiles del paisaje.
Pocas cosas más para el edificio que intentamos este instante.